Estoy de acuerdo con mi amiga Marta cuando dice que en otoño las constumbres cambian. Los días son más cortos, más fríos, y más monótonos, por lo que es necesario, al menos eso creo yo, cambiar el chip para que no se convierta en una estación peor y rutinaria, sino simplemente diferente. Aunque debamos volver a nuestros quehaceres diarios, eso no significa que podamos encontrar pequeños momentos para evadirnos y buscar ese pedacito de felicidad que nos llena en el día a día. Y que mejor que empezar el mes de octubre con un pequeño decálogo que propone Ramón Bayés en su libro Vivir. Lo descubrí ayer en el sumplemento "Es" de La Vanguardia, y ya he comprobado que, más o menos, consigo seguirlo, pero... ¿y vosotros? 1.- Simplifica el entorno. Vivimos rodeados de cosas supérfluas o inútiles, desde objetos hasta relaciones superficiales. Volver a lo esencial permite aclarar las prioridades de la etapa de la vida que se está atravesando.
2.- Practica una actividad. Puede ser un hobby, pero debe reunir 4 requisitios esenciales: control ("soy capaz de hacerlo"), disfrute ("me siento bien mientras lo hago"), concentración ("no me distraigo mientras lo hago") y motivación ("siento ganas de seguir haciéndolo"). Yo me he puesto las pilas con la pintura, estoy escribiendo una novela y voy a darle de nuevo al hip-hop...
3.- Enriquece tu vida con contactos personales, aprendizajes, pequeños cambios de rutina que alejen del estrés laboral. Cosas sencillas como leer un libro o conocer a nuevas personas...
4.- Introduce momentos de lentitud. No hace falta montar planes cada fin de semana para vivir a tope. Saborear un café -mientras hago esto saboreo un té traído directamente del campo- o practicar yoga de vez en cuando ayuda a encontrar el equilibrio entre "lo que toca" y lo que "no toca" hacer a una determinada edad (ya no somos unos niños...).
5.- Régalate momentos de distanciamiento para contemplar tu vida sin juzgarla. En lugar de vivir el momento de manera frenética, puede ser útil hacer un balance, escribir un dirario, repasar alguna vieja foto...
6.- Ten proyectos o sueños realistas. Eso, realistas. No tiene sentido tirarse de un paracaídas a los 70 años u operarse del pecho a los 16. Es más razonable ir de excursión a la montaña o comprarse un vestido que siente bien.
7.- Concédete algunos momentos de distracción. Sirven de contrapunto a los momentos de reflexión y son útiles. Una charla telefónica intrascendente, ir de tiendas... de vez en cuando, ¿por qué no? Si es de vez en cuando... (Marta, ¿na sesión de cine en casa este martes?)
8.- Haz ejercicio. Ir al gimnasio es bueno si no se convierte en obsesión. Hay que acudir con un determinado espíritu y siempre conociendo las limitaciones físicas de cada uno. Sino, un buen paseo por la playa o el campo, una sesión de baile o darse una vuelta en bici...
9.- Sé generoso con los demás. Pensar en las otras personas es una actitud válida en cualquier etapa de la vida.
10.- Encuentra un sentido. Parar el reloj no es posible. Así que hay que procurar encontrar un sentido en todo aquello que se está haciendo.
Muy interesante el artículo que leí, y para cerrar este comentario, una frase que escuché ayer noche en el programa de 30 minuts sobre la eutanasia. "No hay que pensar en el tiempo que ya ha pasado, sino en el tiempo que nos queda". Feliz semana.
































