Este fin de semana hemos desafiado al calor veraniego y hemos hecho el intento de esquíar a pesar de los 18 grados que había en La Molina. No alcazamos nuestro objetivo, pq la nieve escaseaba, pero a cambio disfrutamos de un fin de semana de montaña y relax. Perdidos en plena naturaleza, solos con nuestro coche y nuestro mapa, fue una sensación genial que recomiendo a todos (que bien viene a veces escapar del ruido, la contaminación, y sobre todo, de la gente...) . Me acordé de mi amiga Cris, que es feliz entre montañas cual Heidi con su abuelo, y de mi padre, con el que ya he pactado una excursión al Pedraforca.
Para que veais que yo también puedo parecer una auténtica excursionista, os incluyo un par de fotillos del fin de semana "natural". Ahora sólo hace falta que llueva...