viernes, octubre 24, 2008

Encuentros casuales

Una ciudad... 3.500 millones de habitantes... y de repente, apareces tú. Como por arte de magia, porque no te busco, ni te quiero ver... pero te encuentro. Me muevo, me marcho, busco un nuevo lugar... una ciudad más pequeña... 1.500 millones de habitantes... y entre la muchedumbre, vuelvo a verte, allí, tan cerca y real... y me pongo a pensar... ¿por qué cuando te busco no te encuentro y cuando te olvidé te vuelvo a encontrar?

Llevaba tiempo queriendo escribir en mi blog de los encuentros casuales. ¿No os llama la atención encontraros a veces con gente en un mismo lugar y a una misma hora sin haberlo planeado, si ni siquiera haberlo hablado, llamándolo casualidad? ¿Por qué vamos a veces a lugares en los que sabemos que encontraremos a una persona que nos apetece ver y por más que rebusquemos no damos nunca con ella? ¿Y por qué cuando no queremos que nadie nos vea nos encontramos a alguien al que no queremos ver? Son preguntas que no tienen respuesta pero con las que suelo jugar en mi cabeza como si se trataran de un pasatiempo mental. Siempre me ha parecido curioso como el mundo juega con nosotros, como nos mueve cual pequeñas marionetas, para ponernos y quitarnos a su antojo y hacer posible estos "encuentros casuales". El encontrarse con amantes furtivos que no quieren ser descubiertos, con amigos a los que uno ha perdido la pista o con amigos, simplemente, es algo que no deja de sorprenderme. ¿Quién querrá que me encuentre con esa persona y, sobre todo, que nos llevará a mi y a ella a desembocar en un mismo punto en la vida? Llamadme rallada, pero a mi es algo que no me deja indiferente...

martes, octubre 21, 2008

Y tras el relato, el documento gráfico

Disfrutando de los magníficos helados italianos
En la Fontana di Trevi
Frente al coliseo
La Fontana again
Frente al Panteón
Panorámica del Tíber y la catedral de San Pedro
En la tienda de Ferrari
En la plaza de España (aparezco en el medio y de rojo)


Bellissima Roma

Ya estoy de vuelta de mi tour por Roma que, desde que ahora, ocupa el número 1 del ranking "la ciudad más bonita que conozco"(y mira que conozco ciudades, jejejejejeje). He vuelto enamorada de esta ciudad, de sus calles, sus paisajes, su encanto, su comida... a los que ya la conozcais, creo que no voy a descubriros nada nuevo, y a los que no, sólo avisaros de que os estáis perdiendo una auténtica joya... he sufrido algo parecido al síndrome stendhal...

La llegada a esta bella ciudad, sin embargo, no fue un camino de rosas, sino más bien algo "traumática". Salimos el viernes de casa con la hora pegada en el culo y llegamos al aeropuerto con el tiempo justo de sacar las tarjetas de embarque y pasar el control. No habíamos podido hacerlo antes por un problema informático, así que nos tocó hacer cola. Cuando llegamos al mostrador, yo vivía feliz en mi ignorancia, pero lo cierto es que no tardé mucho en darme cuenta de que el feliciano de Alberto se había plantado en el aeropuerto sin un objeto imprescindible: el DNI. Lo intentó por todos los medios con el carné de conducir, pero todos los intentos fueron fallidos. Así que allí me encontraba yo, en el aeropuerto, y de repente, sola. Alberto se cogió un taxi de nuevo para casa y yo, con mi disgusto, cogí el vuelo hacia la ciudad eterna. Por suerte, en el avión se sentó a mi lado un chico muy amable (que nadie piense mal), que me indicó como llegar al centro y se vino conmigo hasta el metro. Cogimos el tren, y el metro, y me bajé en la estación de Barberini, a unos 10 minutos del hotel. También tuve suerte de llevar conmigo un mapa de la ciudad, así que no me fue difícil moverme. Así que con mi mochililla y mi mapa me puse a andar hasta llegar al panteón. Cuando llegué, me quedé sin palabras: me pareció simplemente espectacular, no era capaz ni de decir nada. Allí me quedé, durante unos minutos, contemplándolo. Llegar al hotel ya no me costó, estaba muy céntrico. Así que llegué, deje las cosillas en la habitación, y me fui a cenar: porción de pizza, libro de Roma en mano, y a sentarme en la fuente frente al panteón. ¡A disfrutar de las vistas!

Por la mañana, llegaba Alberto en otro avión a las 10h, así que me levanté, desayuné tranquilamente, me calzé mis mejores zapatillas y a patear por la ciudad. Del panteón a la Fontana de Trevi (indescriptible), de la Fontana al mercado trajano, y de ahí por las callejuelas hasta Termini, la estación central. Me encontré de nuevo con Alberto, y tras mezclar los abrazos con las collejas, me dispuse a enseñarle Roma. ¡Menudo regalo de cumpleaños! Llegamos al hotel, dejó también sus trastos, y en marcha: Piazza Navona, Castillo de Sant Angelo, Piazza del Popolo, Piazza di Spagna, Via del Corso en mil direcciones (aguita con los establecimientos: D&G, YSL, Gucci, etc.). Por la tarde, después de una buena siesta, heladito de camino al Campo di Fiori, y Trastevere. Cenamos cerca del Panteón y después tocó un paseo hasta la Fontana.

El domingo, día de mi cumple, fue también un buen día. Con un calor típico del mes de agosto, dedicamos la mañana a visitar el Coliseo y el foro romano, el circo máximo, el mercado trajano y el resto de ruinas del imperio romano. Había gente por todas partes, pero logramos hacer unas buenas fotos y visitar todos los rincones de la zona. Luego estuvimos en la Bocca della Veritá y de nuevo en el trastevere, hasta que decidimos subir un poco más alto y llegar a lo alto del Monte Gianicolo, desde donde las vistas merecen mucho la pena. Luego bajamos de nuevo al Campo di Fiore, comidita para reponer fuerzas, siestecilla y por la tarde de nuevo al coliseo, a sacar unas fotos del monumento de noche. Tengo que agradeceros todos los mensajes de felicitación que recibí, me hicieron mucha ilusión. Por la noche, alberto me invitó a cenar, con pasta, velas y vino... romantiquíssimoooo

Y el lunes, ya último día de visita por la capital italiana, tocó el Vaticano. Estuvimos en la catedral de San Pedro y en lo alto de la cúpula (más de 500 escalones a pie y algunos tramos bastante claustrofóbicos, por cierto). Pudimos divisar toda la ciudad de Roma, centro y alrededores, y hacernos una idea de lo grande que es. Luego, con el modo 'maratón' puesto, nos acercamos hasta los Museos Vaticanos, por el capricho de conocer en vivo y en directo La Capilla Sixtina. Costó encontrarla, pero mereció la pena, incluso aunque no nos la dejarán inmortalizar para la posteridad. Sin casi fuerzas logramos llegar con el metro a la estación de Termini, comer algo para reponernos y tomar un tren hasta Fuimicino. No hace ni un día que estoy de vuelta, y ya empiezo a pensar en mi próximo viaje... a Roma, claro está. He vuelto a enamorarme.

jueves, octubre 16, 2008

Un año más...

A pocos días de cumplir los 28, toca reflexión. Pero no porque quiera ponerme nostálgica ni hacer un repaso de los últimos 24 meses que he vivido, a caballo entre Madrid y Barcelona, sino porque con un año más sobre mis espaldas es cuando más me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Como las estaciones del año, que llegan si ni siquiera avisar y que de estar en la playa pasas a ver como pierden sus hojas los árboles, y nieva, y hace frío, y no apetece salir de casa, y luego llueve, y brotan las flores, y te quitas el abrigo, y así sucesivamente. De pequeña, no era consciente de ese pequeño detalle. Con mi hermana, dormíamos a menudo en casa de mis abuelos, y nos encantaba un libro que tenía mi abuela que se titulaba "Un cuento para cada día". Solía leernos una historia cada día, y yo pasaba y pasaba las hojas creyéndome que nunca iba a terminarse. 365 días me parecían un mundo, y ahora me doy cuenta de que no son nada. Dicen que el tiempo pasa deprisa si lo pasas bien, así que lo debo de estar pasando realmente bien porque, sin darme cuenta, ha pasado un año entero, un año desde que soplé mis últimas velas, en Madrid, creyendo que los 27 iban a dar mucho de sí. Y los han dado, pero casi ni me he dado cuenta... bueno, cerraré los ojos y pediré un deseo... que el tiempo pase, pero lento, muy lento...

viernes, octubre 03, 2008

¡Felicidades papás!

Mi comentario de hoy está dedicado a Núria, la nueva pequeñaja que viene a aumentar nuestra gran família y sobre todo la de Jorge y Marta, que la esperaban ya con muchas ganas. Dice su padre que es tan guapa como su madre, cosa que no dudo, y espero que las dos se encuentren en perfecto estado. Como ahora mismo nos pillan un poco lejos les dejaremos descansar, disfrutar de su niña, y coger fuerzas, porque en breve habrá misión "Viaje a Madrid" para ver al retoño!!!

miércoles, octubre 01, 2008

¿Cuando repetimos?

Cada viaje a Madrid es siempre una novedad. Porque viajar por motivos de trabajo es una buena excusa para escapar de la monotonía y aprovechar para ver a esa gente a la que tanto echo de menos y, porqué no, sentirme como si nunca me hubiera ido. Y es que ha sido una semana muy productiva, "amistosamente" hablando. Aunque siempre parezca una estrella fugaz, que no paro quieta en toda la semana, me ha dado tiempo a hacer casi todo lo que me había propuesto, y eso ya es mucho:

Con Jorge, Chema y Borja; François, Borja y Jorge; Jason y Jorge; Nieves y María


he podido pasar tiempo con Irenilla en su casa, he visto a los papis de Alberto, me he tomado un cafe con la jefa y maría (aprovechando para despellejar un poco al personal, jejejeje), he comido con los recién casados, me he tomado cafés y cervezas con los que he podido, he cenado con mis 3 mosqueteras y la traca final llegó el viernes, con la fiesta del departamento en casa de Chema.

Con Martona; con Martona y François; con César y Jorge y con parte del equipo en casa de Chema


Chema, ¡que grande eres! el tio estuvo toda la semana comprando bebida, preparando su casa, y luego nos dejó a nuestro aire, haciendo el indio por su casa como si fuera la nuestra. Gracias Chema... lo pasamos genial y yo creo que nos hemos quedado con ganas de más, ¿no? pues nada, habrá que ir pensando donde es la próxima...

Ah, y por cierto, que sepáis que ya tengo nueva casa en los Madriles (María querida...) que Nurieta está a punto de nacer (le debemos una visita a sus papis) y que Martona se llena los cubatas y luego cree que lo han hecho otros... ; P simplemente genial...